Las Ciber amenazas para América Latina
Es evidente que la actual
emergencia sanitaria aceleró la adopción de tecnologías y el uso de redes
digitales en los últimos 18 meses.
Estas tendencias han impulsado la adopción de tácticas de ataque de los cibercriminales, sin embargo, a medida que las campañas de vacunación avanzan en la región y se retoman las actividades que solíamos realizar previo al confinamiento, los expertos advierten que los delincuentes cibernéticos han cambiado de rumbo nuevamente, centrándose en herramientas y en aquellas victimas que maximicen sus esfuerzos y ganancias.
Pronósticos 2022 para América Latina, generado por departamento en investigación de Kaspersky:
- Consolidación
del desarrollo de troyanos bancarios y troyanos de acceso remoto
(RATs) para Android. Con el crecimiento y la madurez de la banca móvil, es
altamente probable que los grupos cibercriminales que tradicionalmente
atacan a los sistemas basados en Microsoft Windows, amplíen su portafolio
para incluir implantes móviles. En general, dichos troyanos y RATs serán
más sofisticados en cuanto a la madurez del código y también más
diversificados en cuanto a sus objetivos.
- Los
InfoStealers (código malicioso que simula ser una actualización de
seguridad APK) se abrirán un nicho en el mercado cibercriminal de la
región. Debido al bajo costo de licenciamiento y amplia disponibilidad de
versiones crackeadas, así como la facilidad de uso y la eficacia para
recopilar y filtrar datos sensibles de sus víctimas, los troyanos
infostealers se convertirán en una de las herramientas de ataque
preferidas a nivel regional.
- El Ransomware (secuestro por encriptación de bases de
datos o disco duro solicitando rescate mediante un pago) dirigido será aún
más selectivo. La cultura de la región impide que los criminales persuadan
a sus víctimas a que paguen por recuperar sus datos cifrados. Por esta
razón, este tipo de operaciones no resulta atractiva para los afiliados de
Ransomware ya que su objetivo final es hacer que la víctima pague. Al
enfrentar esta situación, los afiliados serán más selectivos, centrándose
en potenciales víctimas que puedan enfrentar fuertes multas si se llegase
a filtrar información personal de sus clientes.
- La
comercialización exportada de activos. Los cibercriminales, con
raíces en Latinoamérica, han aprendido que el mayor provecho que le pueden
sacar a los datos robados es vendiendo la información de sus víctimas en
las plataformas internacionales donde otros criminales la puedan comprar.
Por lo tanto, algunos criminales locales se especializarán en comprometer
las redes de sus víctimas, filtrando la información sensible y ponerla
directamente a la venta en el mercado clandestino, ya sea en inglés u otro
idioma.
- Exploración
y explotación del mercado PoS. Al retomar las actividades habituales
previo a la pandemia, el uso de los puntos de pago (PoS) aumentará. Este
es un mercado creciente ya que existen varios fabricantes que ofrecen este
tipo de tecnologías a los negocios en general. No obstante, aunque las
tecnologías pueden variar, lo que los PoS tienen en común es que son
dispositivos con poca seguridad contra los programas de código malicioso y
es ahí donde los criminales continuarán apostando. Adicionalmente, los
atacantes seguirán buscando oportunidades para explotar los pagos
electrónicos realizados desde el celular a través de plataformas
digitales.
- Intensificación
de web skimmers extranjeros en la región. A lo largo de la
pandemia, los consumidores de la región se han acostumbrado a realizar compras
en Internet, incluyendo víveres y otros artículos de primera necesidad.
Varios sitios de comercio electrónico que ofrecen ropa, bebidas,
dispositivos electrónicos y otros artículos, serán comprometidos desde el
exterior para integrar código malicioso al estilo de Web skimmers
(Magecart) con el objetivo de robar los datos de pago de los clientes.
Este será un reto para los administradores Web de la región ya que
detectar dichas amenazas exige conocer cómo funcionan los códigos
maliciosos y saber sus técnicas de ofuscación.
- Fábricas
de trolls en redes sociales. Se pronostica una especie de legitimación en
el uso de cuentas tipo trolls o zombie por parte de
diferentes actores políticos en el poder y aquellos que buscan llegar al
poder. Dicho uso se intensificará durante periodos de elecciones y
momentos críticos que atraviesen las sociedades, como conmociones
nacionales por sucesos de grandes proporciones.
- Estafas
con las criptodivisas. Con el aumento de la pobreza y la devaluación de
las monedas nacionales, más personas buscarán formas de sobrevivir o de
asegurar sus fondos en criptodivisas. Lamentablemente, al no ser expertos
en el tema y por cultura, querrán apoyarse en personas y compañías en
Internet que les ofrezcan invertir de una manera fácil. Sin embargo, esas
compañías captarán los fondos y dejarán a muchos con las manos vacías; si
no al comienzo, entonces después de un tiempo de haber pagado las
comisiones por las supuestas ganancias.
- Ataques
por medio de códigos QR. En 2021, se identificaron varios ataques por
medio de códigos QR, los cuales son cada vez más comunes por sus
diferentes usos, por ejemplo en publicidad en espacios de transporte
público, menús en restaurantes, acceso a promociones o para ubicar tiendas
en centros comerciales. Este método de ataque combina la ingeniería social
con la facilidad que esta tecnología ofrece a los usuarios para que, desde
sus dispositivos móviles, puedan acceder de forma inmediata a sitios web.
Sin embargo, en algunos casos, estos pueden contener código malicioso que
se descarga e instala en los dispositivos de los usuarios o hasta
pueden redireccionar a sitios de phishing donde
los cibercriminales roban las credenciales de acceso a diferentes
servicios.
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